jueves, 11 de septiembre de 2008

David Ricardo Tania Amaya 84150

David Ricardo












(1772-1823), hijo de un banquero judío que emigró de Holanda a Inglaterra, fue, ante todo y a plenitud, un inglés de su tiempo. Y no por su conversión al cuaquerismo al momento de su matrimonio, sino por su profunda compenetración con la realidad inglesa de inicios del nuevo siglo
. A diferencia de Adam Smith, en cuyos trabajos se apoyó, Ricardo se preocupó sólo en segunda instancia en averiguar las causas del crecimiento o, si se prefiere el origen de "la riqueza de las naciones". Aunque también se podría decir que sus preocupaciones en torno al crecimiento lo llevaron a interesarse en primer lugar en los factores que explican la distribución de la renta.
Al autor de los "Principios de economía política y tributación" (1817) lo inquietaba especialmente la tendencia de la baja de los beneficios. Tendencia a su entender inevitable en la economía inglesa, pero que podía contrarrestarse con el desarrollo del comercio exterior. No a la manera de Adam Smith, que destacaba el papel de las exportaciones de manufacturas en la profundización de la división del trabajo. Sí a través de las importaciones de cereales baratos que impedirían que suba el salario normal. Y, por ende, facilitarían el aumento de los beneficios y la acumulación necesaria para el crecimiento.
Ley de rendimientos decrecientes
David Ricardo desarrolló su teoría del comercio internacional, estableciendo de forma explícita, que a un país le conviene concentrarse en elaborar aquellas mercancías en las que tiene ventajas comparativas.
Con esta teoría argumentó de manera convincente a favor del librecambismo y propició la abolición de las "Corn Laws" (Leyes de granos) británicas. Estas disposiciones buscaban proteger la agricultura nacional inglesa contra las importaciones extranjeras de grano. Según Ricardo, este mecanismo proteccionista contribuía a enriquecer a los terratenientes -quienes dominaban el Parlamento y la vida política- a costa del bienestar del país.
Toda la teoría de David Ricardo se cimenta en la "ley de los rendimientos decrecientes". Esta ley, establecida por Malthus, dice que en la medida que se intensifica la mano de obra o el capital, su rendimiento va siendo cada vez menor. En este panorama ricardiano, la razón humana sólo podía adoptar una postura pasiva: adaptarse a las exigencias de esa ley.
De los rendimientos decrecientes se deriva una de las principales y más controvertidas teorías de este autor. Ricardo planteó lo que para él era una gran paradoja: la consecuencia del crecimiento económico es que se irían reduciendo los márgenes de ganancia de las empresas, hasta llegar a ser prácticamente cero. Aquí se produciría el fin del crecimiento y se llegaría a un estado estacionario. Por lo tanto, tarde o temprano, el crecimiento económico terminaría debido a la escasez de recursos naturales.
Teoría del valor
Otra idea novedosa de Ricardo fue su teoría del valor, que se conoce como la "teoría del valor-trabajo". El resultado de su análisis concluyó que los precios relativos de la gran mayoría de los bienes se determinan por la cantidad de trabajo utilizado en su producción, y no por su escasez o por la utilidad que el bien reporta. Ésta fue una gran contribución a la economía, y generó discusión por muchos años.
El capitulo de Ricardo que trata del valor, comienza de esta manera:
El valor de una mercancía o la cantidad de otra marcancía por la que aquella puede ser cambiada depende de la cantidad relativa de trabajo necesario para su producción y no de la mayor o menor remuneracion que se ha pagado por dicho trabajo.
Para Ricardo, como para Smith, el valor es más un valor en cambio que un valor en uso; el valor en cambio tiene tres constituyentes utilidad, escasez y trabajo, que están incorporados a la cosa cuyo valor se quiere determinar. En cuanto a la utilidad, nada que no sea útil podrá tener un valor en cambio, aunque la utilidad no es lo que mide dicho valor. En cuanto a la escasez, determinará por sí sola el valor de las cosas que no pueden ser reproducidas por el trabajo, como ocurre en las pinturas o estatuas que sean obras maestras o con los libros o monedas raros. El valor de estas cosas reflejará la fuerza de la demanda de los que están deseosos de comprarlas. El número de estos bienes es, sin embargo, pequeño y su importancia no es tampoco muy grande. Los bienes de mayor importancia son, con mucho, aquellos que pueden ser reproducidos en cantidad por el trabajo humano y es a ellos, si se producen bajo unas condiciones de libre competencia, a los que se aplica la teoría de Ricardo sobre el valor, según la cual su valor en cambio está regulado por la cantidad de trabajo incorporado a dichos bienes. Ricardo considera que esta doctrina es « de la máxima importancia en economía política" ya que un gran número de errores y muchas de las diferencias de opinión en esta ciencia, proceden de las vagas ideas que se tienen sobre la palabra valor».
LA DETERMINACION DE LA RENTA
En lo que toca a la determinación de la renta de la tierra, Ricardo adoptó los puntos de vista de Malthus, con quien mantuvo una polémica constante a lo largo de su vida.
Afirma que el valor de cambio de un bien (especialmente los agrícolas) está determinado por la mayor cantidad de trabajo necesaria para su producción; ni más ni menos que el costo marginal en términos contemporáneos. Así la incorporación de tierras nuevas en las cuales la producción es cada vez más difícil aumenta el valor de cambio de todos los productos agrícolas, favoreciendo a los antiguos productores. De esta manera, la renta de la tierra - más exactamente la renta diferencial - aumenta a medida que se incorporan nuevas tierras a la producción. Y esto ocurre continuamente en razón del incremento de la población y del consiguiente aumento de la demanda de alimentos.
Cabe notar que esta apreciación de Ricardo podía haber sido válida un siglo antes, pero ya no en la época que escribia el autor. El progreso había llegado también a la agricultura y la cantidad de trabajo requerida para la producción de un bien también disminuía. Lo que sí es absolutamente cierto es que la productividad del trabajo aumentaba más rápidamente en las manufacturas. Y que la idea de la determinación del valor por el costo marginal tenía un significado cuando se trataba de incorporar tierras relativamente poco aptas.
En ese sentido, no cabe duda que había una tendencia al aumento de la renta de la tierra.
Una vez deducida la renta de la tierra, sólo queda por determinar la parte correspondiente a los salarios y los beneficios.
Ahora bien, el precio "natural" del trabajo, que considera una mercancía al igual que Smith, es equivalente al que proporciona al obrero los medios de subsistir y perpetuar la especie.

Tania Elizabeth Amaya Ginez 84150

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